lunes, 13 de julio de 2026

CRÓNICA DE UNA PROMESA INUNDADA: EL TEPIC QUE GERALDINE PONCE Y ALEJANDRO GALVÁN DEJARON BAJO EL AGUA

 


 


​Cada temporada de lluvias en Tepic se ha convertido en un amargo recordatorio de que las promesas políticas se diluyen con el agua. A pesar de los años de discursos oficiales que aseguraban que las megaobras definitivas estaban en marcha y que el problema histórico de las inundaciones estaba "atendido", la realidad actual de las calles tepicenses cuenta una historia radicalmente distinta: caos vial, automóviles varados y cientos de familias atrapadas en sus propios hogares.

 

​La reciente salida con licencia de figuras clave de la administración local, como Geraldine Ponce y su cercano colaborador Alejandro Galván, ha encendido nuevamente las alarmas y las críticas de la ciudadanía.

 

 La percepción generalizada es de abandono; se fueron a buscar nuevos proyectos políticos dejando tras de sí una ciudad colapsada y vialidades destrozadas.

 

​¿Dónde quedaron los recursos?

 

​Si bien es innegable que Tepic posee una condición geográfica compleja, al haber edificado avenidas sobre lo que naturalmente eran zonas de escurrimiento, la planeación y la inversión inteligente eran obligaciones inherentes al mandato de los gobernantes.

 

La ciudadanía hoy se pregunta con justa indignación: ¿dónde quedaron los millonarios recursos que la administración presumió haber gestionado para la infraestructura pluvial?

 

​La respuesta parece no encontrarse en el asfalto ni en los colectores de la ciudad, pero sí en la propaganda. Mientras las calles sufren un severo deterioro, los recursos económicos parecen florecer con sospechosa abundancia en eventos políticos, espectaculares de precampaña y en el despliegue de estructuras electorales.

 

Para la promoción personal hay presupuesto de sobra; para mitigar el sufrimiento de los damnificados por las lluvias, solo hay explicaciones.

 

¡​Un gobierno de simulaciones!

 

​Tepic ya no necesita más justificaciones técnicas ni fotografías de funcionarios supervisando obras que no dan resultados. Lo que la capital nayarita exige es el fin de un bucle anual de promesas incumplidas.

 

 La administración saliente prefirió apostar por la narrativa del éxito antes que por la consolidación de soluciones reales, lo que muchos catalogan ya como una preocupante falta de compromiso y sensibilidad hacia la población.

 

​Con la ciudad a la deriva en cada tormenta y los espectaculares políticos inundando las avenidas, queda claro cuáles fueron las verdaderas prioridades de Geraldine Ponce y Alejandro Galván. Al final, lo que menos parece abundar en sus proyectos políticos es la rendición de cuentas.

 

Por su parte, la senadora del PAN Ivideliza Reyes Hernández arremetió en contra de Geraldine Ponce diciendo que lo que menos tiene es vergüenza.

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