Cada temporada de lluvias en Tepic se ha convertido en un
amargo recordatorio de que las promesas políticas se diluyen con el agua. A
pesar de los años de discursos oficiales que aseguraban que las megaobras
definitivas estaban en marcha y que el problema histórico de las inundaciones
estaba "atendido", la realidad actual de las calles tepicenses cuenta
una historia radicalmente distinta: caos vial, automóviles varados y cientos de
familias atrapadas en sus propios hogares.
La reciente salida con licencia de figuras clave de la
administración local, como Geraldine Ponce y su cercano colaborador Alejandro
Galván, ha encendido nuevamente las alarmas y las críticas de la ciudadanía.
La percepción
generalizada es de abandono; se fueron a buscar nuevos proyectos políticos
dejando tras de sí una ciudad colapsada y vialidades destrozadas.
¿Dónde quedaron los recursos?
Si bien es innegable que Tepic posee una condición
geográfica compleja, al haber edificado avenidas sobre lo que naturalmente eran
zonas de escurrimiento, la planeación y la inversión inteligente eran
obligaciones inherentes al mandato de los gobernantes.
La ciudadanía hoy se pregunta con justa indignación: ¿dónde
quedaron los millonarios recursos que la administración presumió haber
gestionado para la infraestructura pluvial?
La respuesta parece no encontrarse en el asfalto ni en los
colectores de la ciudad, pero sí en la propaganda. Mientras las calles sufren
un severo deterioro, los recursos económicos parecen florecer con sospechosa
abundancia en eventos políticos, espectaculares de precampaña y en el
despliegue de estructuras electorales.
Para la promoción personal hay presupuesto de sobra; para
mitigar el sufrimiento de los damnificados por las lluvias, solo hay
explicaciones.
¡Un gobierno de simulaciones!
Tepic ya no necesita más justificaciones técnicas ni
fotografías de funcionarios supervisando obras que no dan resultados. Lo que la
capital nayarita exige es el fin de un bucle anual de promesas incumplidas.
La administración
saliente prefirió apostar por la narrativa del éxito antes que por la
consolidación de soluciones reales, lo que muchos catalogan ya como una
preocupante falta de compromiso y sensibilidad hacia la población.
Con la ciudad a la deriva en cada tormenta y los
espectaculares políticos inundando las avenidas, queda claro cuáles fueron las
verdaderas prioridades de Geraldine Ponce y Alejandro Galván. Al final, lo que
menos parece abundar en sus proyectos políticos es la rendición de cuentas.
Por su parte, la senadora del PAN Ivideliza Reyes Hernández arremetió en contra de Geraldine Ponce diciendo que lo que menos tiene es vergüenza.
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