12 de abril de 2026 Introducción México se encuentra en un
punto de inflexión. Mientras el país tiene frente a sí una oportunidad
histórica para consolidarse como destino estratégico de inversión y talento, el
sistema educativo no está formando a las generaciones que esta nueva etapa
exige; y el rezago es evidente.
Millones de niños y
adolescentes siguen enfrentando condiciones que limitan su aprendizaje:
desigualdad, rezagos en infraestructura, falta de inversión y modelos
educativos que aún no logran traducirse en resultados. Sin embargo, también
existen avances y bases sobre las cuales es posible construir una ruta con
visión de futuro.
Desde COPARMEX
sostenemos que es momento de pasar de un modelo educativo centrado en la
cobertura y los procesos a uno enfocado en el aprendizaje efectivo, con énfasis
en la formación integral de las personas y en la vinculación con el sector
productivo. No se trata solo de ampliar la cobertura, sino de garantizar el
aprendizaje de niños y jóvenes. México no puede seguir postergando esta
decisión. Apostar por la educación es apostar por el talento, la productividad
y el futuro del país.
Condiciones estructurales y brechas de desigualdad La
infraestructura escolar mantiene brechas regionales. En el sur y sureste
persisten carencias en equipamiento, conectividad y servicios básicos,
limitando el aprendizaje (Mejoredu, 2024).
A ello se suma la
inseguridad: 22% del alumnado no se siente seguro en su trayecto a la escuela
(vs. 8% OCDE), 7% en el aula y 11% en espacios escolares (PISA 2022). En este
contexto, no puede hablarse de calidad educativa sin entornos seguros y
funcionales. El acoso escolar sigue siendo alarmante: 19% de las niñas y 17% de
los niños reportan ser víctimas al menos alguna vez al mes. Además, la
educación no recibe recursos suficientes.
En 2025, el gasto en educación, ciencia y cultura fue de 3.2%
del PIB, por debajo del 4% – 6% recomendado (BID, CIEP, 2025), ubicando a
México en el lugar 28 de 38 países de la OCDE.
La reducción sostenida desde 2015 ha profundizado el rezago.
Calidad de los aprendizajes y evaluación de resultados Los resultados de PISA
2022 evidencian un rezago crítico: México ocupa el lugar 35 de 37 países de la
OCDE. Solo 34% del estudiantado alcanza el Nivel 2 en matemáticas (OCDE: 69%),
53% en lectura (74%) y 49% en ciencias (76%); apenas el 1% logra excelencia en
lectura, frente a 7% internacional. Estos datos reflejan que, ante la falta de
innovación pedagógica, capacitación docente y evaluación formativa, el sistema
no garantiza aprendizajes significativos. La permanencia escolar también es un
reto: la deserción es de 0.3% en primaria, 2.5% en secundaria, 8.5% en media
superior y 6.0% en superior. Aunque hay avances, persiste una pérdida relevante
de alumnos.
Según el INEGI, el
rezago educativo alcanza 19.4% de la población y crece desde 2016, evidenciando
un sistema que no responde a las necesidades del país ni asegura movilidad
social. Nuevas habilidades para un mundo en cambio El sistema educativo
mexicano enfrenta un doble reto: cerrar brechas de acceso y calidad, y preparar
a las nuevas generaciones para un entorno global cambiante. Niños y
adolescentes deben contar con herramientas para adaptarse y liderar en un mundo
donde la inteligencia artificial, la digitalización y la automatización
transforman todos los ámbitos.
El 86% de los
empleadores a nivel mundial prevé que la inteligencia artificial y el
procesamiento de datos modificarán sus modelos de negocio hacia 20301 . Las
habilidades con mayor crecimiento serán IA y big data, redes y ciberseguridad,
así como alfabetización tecnológica. A la par, competencias como pensamiento
crítico, liderazgo, creatividad, resiliencia y aprendizaje continúan siendo
esenciales. En este contexto, el 70% de las empresas considera el pensamiento
analítico como la habilidad más importante hacia 2025, mientras que el 63%
identifica las brechas de habilidades como su principal obstáculo.
México no puede rezagarse. La formación de perfiles globales deja de ser un objetivo académico para convertirse en una necesidad económica: el país requiere talento capaz de competir, colaborar e innovar en entornos internacionales, especialmente en un contexto de relocalización de cadenas productivas. Situación actual del sistema educativo A casi dos años de la implementación de la Nueva Escuela Mexicana, el sistema educativo no ha registrado mejoras significativas en los aprendizajes. Si bien el nuevo modelo plantea un enfoque orientado a la formación integral, la inclusión y el vínculo con la comunidad, estos propósitos aún no se traducen en resultados medibles, y persisten desafíos importantes en su implementación.
El modelo ha privilegiado el acceso y la permanencia por encima del aprendizaje
efectivo. Esto ha generado una desconexión entre los objetivos del sistema y la
necesidad de mejorar los resultados educativos a nivel individual. En este
contexto, la calidad educativa, como eje central de cualquier estrategia
formativa, no ha logrado consolidarse como un componente prioritario en la
implementación del modelo.
A nivel internacional y en experiencias subnacionales, la
evidencia muestra que la mejora educativa se logra con enfoques centrados en el
seguimiento de trayectorias de aprendizaje por estudiante, evaluaciones
continuas y mecanismos de alerta temprana que permiten prevenir el abandono
escolar. En contraste, la limitada cobertura de evaluaciones, aplicadas solo en
una parte de las entidades, dificulta contar con información suficiente para
tomar decisiones oportunas.
Postura COPARMEX En
COPARMEX sostenemos que la calidad educativa es hoy uno de los principales
frenos estructurales para el crecimiento, la competitividad y la movilidad
social en México. Reconocemos la apertura de foros anunciada por el Secretario
de Educación Pública, Mario Delgado, como una oportunidad real para escuchar a
todos los actores y fortalecer el rumbo del sistema educativo. No obstante, es
momento de consolidar un modelo verdaderamente centrado en el aprendizaje, con
énfasis en comprensión lectora, pensamiento matemático, habilidades analíticas
y formación integral de las personas. México enfrenta una oportunidad histórica
que no puede desaprovecharse.
El nearshoring está redefiniendo las cadenas de valor
globales y exige talento calificado. Tras nuestra reciente gira a Washington,
confirmamos que, a pesar de los retos en la revisión del T-MEC, las condiciones
para fortalecer la integración regional con América del Norte son mayores que
los obstáculos. Pero esas oportunidades solo podrán materializarse si el país
forma personas con las competencias que los sectores estratégicos y de alto
valor demandan.
Por ello proponemos una agenda educativa centrada en
resultados: 1 World Economic Forum. (2025). The Future of Jobs Report 2025.
World Economic Forum.
https://www.weforum.org/reports/thefuture-of-jobs-report-2025/ 2 Ibid.
· Un modelo enfocado en aprendizajes
clave: comprensión lectora,
pensamiento matemático y
habilidades digitales como ejes no negociables.
· Formación integral desde edades tempranas, que
incorpore habilidades socioemocionales como comunicación, liderazgo, trabajo en
equipo y resolución de conflictos.
· Escuelas seguras y dignas, con infraestructura
adecuada, conectividad y entornos que garanticen condiciones mínimas para
aprender.
· Docentes mejor acompañados y capacitados, con
formación continua y evaluaciones diagnósticas que orienten su desarrollo
profesional y mejoren el desempeño en el aula.
· Un sistema de evaluación educativa sólido, centrado
en el alumno, que permita medir aprendizajes, generar evidencia y orientar la
toma de decisiones en política pública.
· Vinculación efectiva entre el sistema educativo
y el sector productivo, escalando modelos como la educación dual que ya han demostrado
resultados.
· Planes de estudio actualizados y pertinentes, con
enfoque en pensamiento computacional, educación financiera y bilingüismo desde
la educación básica.
· Participación activa de madres, padres, docentes,
sociedad civil y sector empresarial en el diseño y seguimiento de las políticas educativas. Estos esfuerzos deben articularse en tres ejes estratégicos: actualización curricular con base en evidencia;
fortalecimiento de la formación y acompañamiento docente; y un modelo efectivo
de participación social.
No son ejes paralelos: ninguno funciona sin los otros.
Invertir en educación es invertir
en talento, productividad y desarrollo sostenible.
Desde COPARMEX asumimos nuestro papel como co-constructores
de soluciones, tendiendo puentes entre el mundo educativo y el productivo,
porque sabemos que el crecimiento del país depende de lo que hoy se aprende en
las aulas. Sin aprendizaje de calidad, no habrá crecimiento sostenible. Sin
educación pertinente, México perderá su lugar en la economía global. Es momento
de actuar con decisión, con evidencia y con visión de largo plazo.

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