Por: Lorena Meza
La de las pensiones es una de ellas, no hay quien quiera cargar
con el costo de decirle a la gente que el dinero no alcanza, que el sistema
viejo ya no funciona o que durante a帽os hubo abusos que terminaron por poner en
riesgo el futuro de miles de trabajadores.
Por eso lo f谩cil casi siempre fue mirar hacia otro lado, el
problema es que las matem谩ticas no entienden de discursos ni de campa帽as, y tarde o temprano la realidad termina por estallarnos en la cara.
Esta semana, la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n y el
Desarrollo Econ贸micos, la OCDE, volvi贸 a encender las alertas sobre la presi贸n
que representan los sistemas pensionarios en distintos pa铆ses, cada vez hay m谩s
adultos mayores, m谩s gasto p煤blico comprometido y menos margen financiero para
sostener estructuras dise帽adas hace d茅cadas bajo condiciones completamente
distintas.
La pregunta es inc贸moda, pero inevitable: ¿c贸mo garantizar un
retiro digno sin quebrar las finanzas p煤blicas?, y aunque el debate apenas comienza con fuerza en muchas
partes del pa铆s, en Nayarit la conversaci贸n ya dej贸 de ser teor铆a.
Durante a帽os, el viejo sistema pensionario estatal se
convirti贸 en una especie de bomba silenciosa, los trabajadores que cumpl铆an
honestamente toda una vida laboral esperando una jubilaci贸n modesta y segura, quedaron en la incertidumbre mientras al mismo tiempo exist铆an pensiones desproporcionadas, dobles plazas y
retiros privilegiados que terminaron distorsionando por completo el sentido
original del sistema.
Ah铆 fue donde empez贸 el verdadero desgaste; porque el
problema nunca fue solamente financiero, tambi茅n fue moral.
No hay sistema que aguante cuando unos cuantos reciben
beneficios extraordinarios mientras la mayor铆a vive con incertidumbre sobre su
futuro, tarde o temprano el dinero deja de alcanzar y entonces lo que parec铆a
un privilegio aislado termina convirti茅ndose en una amenaza colectiva.
Eso fue lo que Nayarit decidi贸 enfrentar antes de llegar al
colapso; quiz谩 ah铆 est谩 lo m谩s relevante de todo: alguien finalmente acept贸
abrir una discusi贸n que durante a帽os nadie quiso tocar.
La creaci贸n del Fondo de Ahorro Nayarit cambi贸 parte de la
l贸gica con la que operaban las pensiones, el modelo de cuentas individuales
permiti贸 algo tan b谩sico: que las y los trabajadores pudieran ver con claridad
cu谩nto aportan, cu谩nto tienen y c贸mo crece su patrimonio.
Parece sencillo, pero no lo es, durante mucho tiempo, para
miles de trabajadores el dinero de su retiro era pr谩cticamente una caja negra
administrada desde el poder. Hoy, al menos en el dise帽o del nuevo esquema,
existe mayor transparencia y una idea mucho m谩s clara de propiedad sobre el
ahorro pensionario, eso modifica tambi茅n la relaci贸n entre el trabajador y su
retiro.
Porque cuando alguien entiende que ese fondo le pertenece,
deja de verlo como una promesa pol铆tica y comienza a verlo como parte de su
patrimonio personal.
Claro, el tema sigue generando resistencias ante lo nuevo del
fondo, siempre las habr谩 cuando se tocan inercias, privilegios o estructuras
que durante a帽os parec铆an intocables, sin embargo, hay una pregunta que vale la
pena hacerse sin demagogia y sin gritos: ¿qu茅 resulta m谩s injusto?, ¿revisar
excesos o condenar a miles de trabajadores a un sistema que eventualmente
podr铆a quedarse sin dinero?
Ah铆 est谩 el fondo del debate, existe un vac铆o de informaci贸n y
los tocan el debate lo han vuelto pol铆tico en esta lucha por llegar mejor
posicionados a las elecciones, causando apat铆a en los trabajadores, y desconfianza
de los sindicatos.
El debate deber铆a informar y garantizar tranquilidad a
quienes pasaron d茅cadas enteras trabajando, sirviendo al estado y construyendo
instituciones.
Y quiz谩 lo m谩s interesante es que Nayarit entendi贸 algo antes
que muchos otros: el verdadero costo pol铆tico no siempre est谩 en cambiar las
cosas.
A veces el costo m谩s grave es no hacer nada hasta que ya sea
demasiado tarde.